El "queestápasando" nacional
A mitad de camino entre un día bueno y uno malo. Así es un día cualquiera. Pero me matan los días sin fuego, los días que se olvidan al anochecer. Hoy he seguido el engañabobos del teatro nacional, donde se enrollan los políticos y los periodistas, esos que sólo hablan para escuchar su propio eco aumentado en esas montañas que llaman opinión pública. Y me ha cogido en la mismísima montaña de enfrente. Me he tenido que comer varios capítulos del "queestápasando" nacional. Que si Garzón, que si Rajoy, que si la madre que los parió. Que si te recuso, que si me querello, que si sí, que si no. Pretendían gobernar este país y sólo están aplaudiendo la llegada del hastío disfrazado de nacionalsocialismo o de anarquismo escondido en alguna marca blanca del Mercadona. Lo cierto es que son ellos los únicos actores de esa realidad a la que llamamos España. Ni siquiera el tío del mazo, el de los dos cojones, les ha quitado protagonismo. La mezquindad de esta democracia periodística estriba en eso mismo, en sustituir la realidad de los hechos con secuencias noveladas de la vida política. Este cuento ya me lo conozco. Es el del flautista, es el de pulgarcito, es el de los siete enanitos. Es el del gato con botas. No sé si vale la pena creer en ideologías barnizadas de logos de televisiones, de sintonías de entradas de radio, de autos de jueces estrellas y de comediantes que no creen en el teatro, sino en el éxito de la taquilla que está afuera, donde la gente se agolpa para entrar, incluso con reventas. Jodida política de bobalicones que olvida el frío que hace en la calle y los problemas de los que no tienen ni puta idea de cómo funciona realmente esto. Ojalá alguien coja el mazo y rompa los escaparates para que puedan ver todo lo que sucede dentro...

2 comentarios:
Buen artículo, te seguiré.
Gracias, pero escribo para desahogarme de mis propias palabras.
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